Blog sobre las ultimas actualizaciones en videojuegos de la saca the legend of zelda
miércoles, 14 de mayo de 2014
The Legend of Zelda
En The Legend of Zelda nos metemos en la piel de Link, un joven que tras rescatar a Impa, niñera de Zelda, recibe la enorme carga de salvar a Hyrule y rescatar a la princesa que da nombre al juego. Ganon, comandando un enorme ejército, se ha apoderado de la Trifuerza del Poder, uno de los tres triángulos legendarios que poseen grandes poderes. Zelda, poseedora de la Trifuerza de la Sabiduría, rompe su triángulo en ocho trozos que dispersa por Hyrule. Nuestro deber es obtener esos ocho trozos para poder enfrentarnos a Ganon y derrotarle: así este mundo de fantasía estará libre y nuestra princesa rescatada.
Este juego, repartido alrededor del mundo entre 1986 y 1987, se ha trasladado pixel por pixel al cartucho de Game Boy Advance. Esto quiere decir que esta versión está destinada a todos aquellos que no pudieron disfrutar del comienzo de esta Saga - ineludible la mayúscula -, a curiosos, amantes de lo retro pero no a los que busquen los juegos tecnológicamente punteros o esperen un Zelda rehecho, retocado o incluso mejorado.
Nada más comenzar nuestro primer paso será registrar nuestro nombre en una de las tres ranuras al uso. Esta práctica, habitual hoy en día, es uno de los factores que hacen de este juego revolucionario. The Legend of Zelda es el primer juego de la historia con una pila que permitía almacenar información para el guardado de las partidas, elemento que superaba el trauma de las hojas de contraseñas para poder obtener juegos pensados para horas de diversión, gracias a que se podrían dejar de jugar para retomarlos con los objetivos cumplidos intactos.
Y entramos en Hyrule, accedemos a la primera gruta y allí nos espera un anciano que nos hace entrega de nuestra primera espada. A partir de ahí se nos abre un mundo de 8 bits con total libertad de movimiento y con nueve mazmorras y unas decenas de secretos que sin duda aporta la parte aventurera de este juego, será en las mazmorras donde el elemento de acción suba enteros.
Nos podríamos estirar intentando adentrarnos en el aspecto gráfico, pero la primera recomendación es que los lectores echen una mirada a su derecha y vean las imágenes, sin duda será un factor que nos ayudará a entendernos completamente. La vista es cenital, viendo pues el mundo desde arriba, e iremos explorando Hyrule a golpe de escenario, esto es que no hay un movimiento lateral centrado en nuestro personaje, sino que hay cuadrados de mapa e iremos pasando de uno a otro conforme atravesemos un lateral de la pantalla. Este apartado fue sin ninguna duda el que más quebraderos de cabeza provoco a los desarrolladores, apurando al máximo la potencia de NES, tan al máximo que debemos citar ralentizaciones cuando se encuentran muchos enemigos en pantalla, frenazos evidentes y que indirectamente nos facilitan esas pantallas tan saturadas al permitirnos más tiempo de reacción.
El colorista apartado gráfico se ve complementado por el grandioso apartado sonoro, melodías que llevan 18 años siendo tarareados, una mayoría de edad de la que podemos decir que se conservan con la frescura de un niño. Todo el conjunto técnico ha sido trasladado a Game Boy Advance a la perfección, incluidas ralentizaciones. La pregunta podría ser si era necesario, realmente las ralentizaciones se podrían haber evitado aprovechando al mayor potencia de nuestra consola, pero por contra tenemos el juego tal cual se vio el día de su lanzamiento en la Famicon japonesa.
Sin duda la base era más que interesante, innovadora en todos los aspectos, ahora había que rellenarla con una cierta variedad de enemigos y pulir un concepto de juego que sería un nuevo punto en el mundo de los videojuegos, jamás se vio antes nada igual.
Si hay una cosa que llama la atención tras pasarse el juego es la variedad de enemigos, más de una docena en superficie y más de una veintena en las mazmorras. Eso sin contar con siete enemigos especiales. Eso hace un total de unos cuarenta enemigos, todos con sus particularidades. A día de hoy no todos los juegos pueden decir esto, tener cuatro decenas de rivales con muy diferentes poderes.
Éstos están presentes siempre en los mismos lugares del mapa, esto es, por ejemplo, que en la zona derecha de nuestro punto de partida siempre encontraremos un grupo de Octorok rojos. Cuando eliminamos a algún enemigo de una pantalla, al volver por ella este ya no se encuentra, sólo se reponen las fuerzas enemigas al cargar una partida, entonces Hyrule estará repleto de bichos, y cuando eliminamos a todos los rivales de una pantalla volviendose a rellenar esta al tiempo.
Para vencer a estas hordas dispondremos la ayuda de numerosos objetos, y digo numerosos cuando me refiero a más de una treintena de items, otra vez un apecto que supera a muchos juegos de hoy en día. Éstos irán desde items que usaremos constantemente, como el escudo mágico, el arco, o el anillo que permite que los enemigos solo nos dañen en un medio o un cuarto de lo normal (anillo que al ponérnoslo cambiará el color de nuestras ropas); a items que sólo usaremos ocasionalmente, como la comida o la grabadora.
Estos se obtienen explorando por las mazmorras, comprándolos a mercaderes o recibiéndolos de ancianos. De la misma manera obtendremos los contenedores de corazón, parte elemental de nuestra supervivencia, cada vez que matemos a un jefe de final de mazmorra obtendremos uno, así como también hay algunos esparcidos por Hyrule. Ampliar nuestra vida será esencial para avanzar por las mazmorras más difíciles.
El juego se compone de mundo exterior y las cuevas: en el mundo exterior iremos obteniendo items y deberemos buscar las entradas a las cuevas, en ellas deberemos obtener el trozo de trifuerza e incluso otros items que nos permitirán avanzar en el juego. En la novena y última mazmorra no enfrentaremos a Ganon, el cual tras ser convertido en cenizas nos dejará sobre su montóncillo la Trifuerza del Poder y el camino abierto para liberar a nuestra princesa. Todo esto será posible gracias a la interfaz, que en todo momento nos permite guiarnos en un minimapa o saber que objetos tenemos activados en ese momento, todo increíblemente intuitivo.
El concepto de juego fue una revolución en su día, la posibilidad del guardado parecía dar alas a juegos que ya no sólo serían pasapantallas para pasarlos de una tacada. En The Legend of Zelda se nos invita a explorar, a descubrir y a aumentar el poder del personaje. Este concepto de aventura y acción fue revolucionario y sin duda fuente de la que bebieron otros desarrolladores. Una vez más Miyamoto creaba tendencia. Los combates en tiempo real se basaban en nuestar rapidez y agilidad, lejos de los combates con imagen estática de los RPG de la época que tan de moda estaban por esos tiempos. Para esto se avanzo en la jugabilidad, creando un sistema de juego que deja satisfechos a todos, aunque siempre se le pueden sacar fallos.
El control, que esencialmente se compone de la palanca de dirección y de los botones que accionan los objetos principal y secundario, se ve complementado con hasta tres menús de pausa. Uno que se puede definir como una simple pausa, otro con un menú donde se nos muestra el mapa de la mazmorra, los trozos de la trifuerza que tenemos y la posibilidad de elegir el objeto secundario - el primario es siempre la espada más poderosa que tenemos -, finalmente el menú de guardado, el cual tras usarlo nos enviará al punto de partida con tres contenedores de corazón rellenos.
Esto es que cada vez que queramos guardar no tenemos la posibilidad de proseguir el juego, esto sirve para penalizar los que irían guardando cada dos por tres para avanzar con seguridad, y aunque se traicione el concepto de llevar el juego tal y como estaba en NES, una opción de continuar el juego no hubiera hecho mal a nadie, claro, que así muchas cosas. Más criticable es el sistema de cambio del objeto secundario, que ya hemos explicado se cambia tras acceder a un menú. Quizás el cambiar la pausa normal por la opción de usar ese botón para ir cambiando ese objeto hubiera dado a una jugabilidad mucho más pulida.
Podemos concluir que The Legend of Zelda es el juego de la serie NES Classic que merece más la pena, no sólo por su duración, que se alarga al disponer de una segunda historia, con nuevas mazmorras más difíciles, duplicando sus posibilidades de diversión, si no por la diversión que aporta. Los fans de la saga que no tuvieron la posibilidad de jugar al comienzo tienen una oportunidad de oro para disfrutar a un grande del videojuego que sin duda no les decepcionará.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)



No hay comentarios:
Publicar un comentario